¿Qué instrumento elegir para un niño? Guía para acertar

10/1/20267 min read

“Quiere estudiar música, pero no sabemos qué instrumento elegir”.

Es una de las dudas más habituales cuando una familia se plantea apuntar a un niño a una escuela de música. Y tiene sentido: hay muchos instrumentos, cada uno tiene unas características diferentes y, además, no todos los niños disfrutan de la misma manera aprendiendo.

Pero hay una idea importante que conviene tener clara desde el principio:

no existe un instrumento perfecto para todos los niños.

La mejor elección no siempre es el instrumento que parece más fácil, el que está de moda o el que los padres consideran más apropiado. Muchas veces es, sencillamente, aquel que despierta en el niño las ganas de tocar.

Por eso, antes de preguntarnos qué instrumento debería estudiar, quizá sea mejor preguntarnos otra cosa:

¿qué instrumento le apetece probar?

No hay un instrumento mejor para todos los niños

Es habitual buscar listas de “los mejores instrumentos para empezar”, como si hubiera una respuesta universal.

Pero dos niños de la misma edad pueden tener intereses completamente diferentes.

Uno puede quedarse fascinado al escuchar una trompeta. Otro puede querer tocar la batería. Otro puede sentirse atraído por el piano, la guitarra o la gaita. Y otro quizá todavía no tenga ni idea de qué quiere tocar.

Todo eso es normal.

La elección del instrumento depende de muchos factores: la edad, los gustos musicales, las características del instrumento, las posibilidades de la familia y, sobre todo, la motivación del propio alumno.

Por eso, más que buscar el instrumento “correcto”, merece la pena crear las condiciones para que el niño pueda descubrir cuál le gusta.

Lo primero: escuchar al niño

A veces los adultos tenemos una idea muy clara de lo que debería tocar un niño.

“Que estudie piano”.

“Que toque guitarra”.

“En nuestra familia siempre hemos tocado ese instrumento”.

“Ese instrumento es demasiado difícil”.

“Este otro le vendrá mejor”.

El problema aparece cuando la decisión termina teniendo poco que ver con lo que realmente quiere el niño.

La presión social también puede influir. Hay instrumentos que se consideran más populares, más conocidos o más accesibles, y eso puede hacer que una familia los priorice aunque el niño sienta curiosidad por otros.

No significa que los padres no deban participar en la decisión. Al contrario: pueden ayudar muchísimo.

Pero conviene que la elección sea compartida y que el niño tenga la oportunidad de expresarse.

Una pregunta tan sencilla como “¿qué instrumento te gustaría probar?” puede ser un buen punto de partida.

¿Qué hay que tener en cuenta para elegir un instrumento?

No hace falta convertir la decisión en un examen.

Hay algunos factores que pueden ayudar a orientar la elección.

La edad

La edad importa porque los instrumentos tienen diferentes características físicas y técnicas.

No todos requieren el mismo nivel de desarrollo, coordinación o capacidad física.

En EsMúsica, por ejemplo, el aprendizaje de instrumento suele comenzar a partir de los 7 u 8 años.

Eso no significa que exista una edad universal para empezar cada instrumento. Las circunstancias pueden variar según el niño, el instrumento y la metodología de la escuela.

Por eso es mejor recibir orientación concreta que intentar tomar la decisión únicamente mirando una tabla de edades.

Sus gustos musicales

¿Qué música escucha?

¿Le gustan las bandas?

¿Le llaman la atención las canciones de guitarra?

¿Disfruta especialmente con los ritmos?

¿Le fascinan los instrumentos de viento?

¿Tiene curiosidad por la música tradicional?

Las preferencias musicales pueden ser una pista muy útil.

Si un niño escucha constantemente música en la que destaca un determinado instrumento, quizá merezca la pena empezar por ahí.

El sonido que le atrae

A veces ni siquiera hace falta saber explicar por qué.

Un niño puede escuchar un instrumento y decir:

“Ese me gusta”.

Es suficiente para empezar a explorarlo.

La relación con el sonido es muy personal. Lo que a un niño le parece fascinante puede resultar completamente indiferente a otro.

El tipo de experiencia que busca

Hay niños que disfrutan especialmente tocando melodías.

Otros se sienten atraídos por el ritmo.

Otros disfrutan acompañando a otras personas.

Otros sienten curiosidad por descubrir cómo funciona un instrumento.

No hace falta etiquetar al niño como “tranquilo”, “nervioso”, “creativo” o cualquier otra categoría para elegir instrumento.

Es mucho más útil observar qué experiencia musical le despierta interés.

Las circunstancias familiares

También hay cuestiones prácticas.

El espacio disponible en casa, el tiempo que la familia puede dedicar, el transporte del instrumento o las posibilidades de practicar pueden influir.

No deberían ser el único criterio, pero sí forman parte de la decisión.

¿Qué instrumentos puede estudiar un niño?

No hay una única familia de instrumentos adecuada para empezar.

En una escuela de música puede encontrarse una variedad enorme de posibilidades.

Piano

El piano permite trabajar melodía, ritmo, armonía y coordinación de una manera muy completa.

Puede resultar atractivo para niños a los que les gusta experimentar con diferentes sonidos y descubrir cómo se construye la música.

Además, tiene una ventaja práctica importante: el alumno puede producir desde el principio sonidos reconocibles sin tener que aprender previamente a producir el sonido con la boca o con un arco, por ejemplo.

Guitarra

La guitarra puede ser especialmente atractiva para niños que se sienten cercanos a estilos musicales donde tiene mucho protagonismo.

También permite tocar melodías, acordes y acompañamientos, y puede convertirse posteriormente en una herramienta para tocar y cantar.

Pero, de nuevo, no hay que elegirla simplemente porque “sea un instrumento para niños”.

La pregunta importante es si al alumno le interesa realmente.

Percusión

La percusión abre un mundo mucho más amplio que la batería.

Ritmo, coordinación, diferentes timbres e instrumentos.

Puede ser una opción especialmente interesante para niños que disfrutan experimentando con el ritmo y el movimiento.

Y también permite descubrir que la percusión es una familia enorme, con muchas posibilidades.

Viento-madera

Dentro de esta familia encontramos instrumentos como la flauta, el clarinete o el saxofón.

Cada uno tiene unas características diferentes y puede ofrecer experiencias muy distintas al alumno.

Aquí la prueba resulta especialmente interesante porque escuchar un instrumento y tocarlo por primera vez son dos experiencias completamente diferentes.

Viento-metal

Trompeta, trombón, tuba y otros instrumentos forman parte de esta familia.

Además del aprendizaje individual, los instrumentos de viento tienen una relación especialmente interesante con las agrupaciones musicales y las bandas.

Para algunos niños, descubrir que pueden formar parte de un grupo desde el principio puede ser un estímulo importante.

Música tradicional

La música tradicional ofrece otra puerta de entrada al aprendizaje musical.

En Galicia, instrumentos y prácticas como la gaita, la pandeireta o el acordeón forman parte además de un patrimonio cultural especialmente rico.

Para un niño que siente curiosidad por la música gallega, puede ser una opción con un componente emocional y cultural muy especial.

¿Y si no sabe qué instrumento quiere?

Es probablemente la situación más sencilla de resolver.

Que pruebe.

No pasa nada porque un niño no llegue a la escuela con una decisión tomada.

De hecho, puede ser mejor no tenerla.

En EsMúsica, los alumnos pueden acercarse a probar instrumentos y realizar una clase de prueba antes de matricularse.

La idea es sencilla: dedicar un poco de tiempo a experimentar.

Ver un instrumento.

Escucharlo.

Intentar tocarlo.

Hablar con el profesor.

Probar otro.

Y comparar sensaciones.

Después de hacer eso, muchas decisiones resultan mucho más fáciles.

¿Y si empieza un instrumento y después quiere cambiar?

También puede ocurrir.

Y no significa necesariamente que la elección inicial haya sido un error.

A veces un niño comienza con un instrumento porque pensaba que sería de una determinada manera y, después de unas semanas o meses, descubre que la experiencia real es diferente de lo que imaginaba.

Quizá le gusta más otro sonido.

Quizá disfruta más con otro tipo de instrumento.

Quizá descubre una familia de instrumentos que no conocía.

O simplemente cambia de intereses.

Cambiar de instrumento puede formar parte del proceso de aprendizaje.

En EsMúsica se ofrece la posibilidad de probar y cambiar las veces que sea necesario. El objetivo es evitar que una elección inicial termine provocando frustración y conseguir que el alumno encuentre una actividad musical que quiera practicar por iniciativa propia.

Eso es especialmente importante durante los primeros años.

El error de elegir el instrumento por el niño

Uno de los errores que pueden aparecer es confundir lo que los adultos consideran una buena elección con lo que realmente motiva al alumno.

El instrumento puede ser excelente.

El profesor puede ser excelente.

La escuela puede ser excelente.

Pero si el niño no quiere tocarlo, mantener esa situación durante mucho tiempo puede resultar complicado.

Por eso conviene evitar frases como:

  • “Ese instrumento es mejor”.

  • “Ese es el que deberías tocar”.

  • “Tu hermano tocaba ese”.

  • “Todo el mundo quiere aprender guitarra”.

  • “Ese instrumento es demasiado raro”.

  • “Con ese instrumento tendrás más posibilidades”.

La elección no tiene que responder a las expectativas de los demás.

Tiene que conseguir algo mucho más sencillo:

que el niño tenga ganas de volver a tocar.

¿Y si los padres están completamente perdidos?

No hace falta decidirlo todo desde casa.

Una buena escuela de música debería poder ayudar a las familias a orientarse.

Lo ideal es poder acudir, explicar la situación y dedicar tiempo a conocer las diferentes posibilidades.

En lugar de preguntar únicamente:

“¿Cuál es el mejor instrumento para mi hijo?”

puede ser más útil plantear:

“¿Podemos venir a probar diferentes instrumentos?”

La diferencia parece pequeña, pero cambia completamente el proceso.

En el primer caso buscamos una respuesta.

En el segundo, buscamos una experiencia que permita encontrarla.

Entonces, ¿cuál es el mejor instrumento para un niño?

No hay una respuesta única.

Puede ser el piano.

Puede ser la guitarra.

Puede ser la batería o cualquier otro instrumento de percusión.

Puede ser un instrumento de viento.

Puede ser la gaita, la pandeireta o el acordeón.

Y puede que el primer instrumento que pruebe no sea finalmente el que elija.

Lo importante es que la decisión tenga en cuenta al alumno y que tenga la oportunidad de experimentar antes de comprometerse.

No se trata de encontrar el instrumento perfecto para tu hijo. Se trata de darle la oportunidad de descubrir cuál quiere tocar.

Si no lo tiene claro, no pasa nada.

Venid con calma, probad diferentes instrumentos y observad qué ocurre.

A veces la mejor forma de saber qué instrumento quiere aprender un niño es, sencillamente, dejar que lo pruebe.

¿Quieres probar antes de elegir?

Si estás buscando una escuela de música y tu hijo todavía no sabe qué instrumento quiere estudiar, una buena opción es conocer las diferentes posibilidades antes de matricularse.

En EsMúsica podéis venir a probar instrumentos y realizar una clase de prueba. El objetivo no es decidir deprisa, sino encontrar una opción con la que el alumno se sienta cómodo y, sobre todo, tenga ganas de seguir aprendiendo.

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